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¡Siempre se vuelve al primer amor! |
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Enviado por Blade el día Jueves 1 de Enero de 1970 |
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Hola mi nombre es Claudia. Quiero contarles mi historia, pero solo lo hago para que entiendan mi situación y no me juzguen incorrectamente. Tengo 31 años y estoy casada con Omar. Omar es bueno, comprensivo y me contiene mucho. Con el no me falta nada. Pero nunca pude olvidar las encamadas que tuve con Marcos, mi anterior pareja. Marcos tenía una terrible poronga y sabía coger muy bien. Me tenía dominada sexualmente. Pero por cuestiones de trabajo él se fue a Europa sin darme bola y yo un poco por despecho y para no andar sola me casé con Omar. Pero Marcos volvió a mi vida. La semana pasada una amiga que pinta me invitó a la apertura de su exposición y como Omar estaba cansado no quiso ir. Entonces fui sola. Al llegar saludé a mi amiga y empecé a caminar por la exposición. Allí entonces volví a ver a Marcos. Estaba tan seductor como antes. Lo rodeaban dos pendejas y parecía cancherear sobre su vida en Europa. Empecé a sentir un cosquilleo extraño. Me acerqué a saludarlo e hizo como que no me vió. Me dio bronca pero me quedé. Después de un rato se acercó y me dijo: --- Qué hacés Claudita? Yo le contesté. Le comenté sobre mi vida pero él solo miraba en forma lasciva mis tetas, mis piernas y mi culo. Me miró burlonamente. Sacó una tarjeta con sus datos de domicilio y tocándome la cola me dijo: --- Venite el Viernes, en horario de oficina y así recordamos buenos tiempos. Ah, me olvidaba: ¡saludos a tu marido! Llegué a casa con bronca. ¿Quién se creía que era?. Yo no soy ninguna minita fácil que va a la casa de un tipo así por que sí. Tuve bronca y fastidio toda la semana. El viernes me vestí bien con una pollera corta y una blusa ajustada y lo fui a ver. No quise que pensara que no me daba el cuero para ir a verlo. Entré al edificio y toqué el timbre de su departamento. Enseguida escuché sus pasos que se aproximaban y me sentí con calor. Marcos abrió la puerta y me hizo pasar. Yo le dije: --- Mirá no quiero que piensas mal de mi visita. Soy una mujer casada pero por consideración a nuestra mistad vine a verte. Marcos se acercó casi sin escucharme. Me tomó de la cintura y me dio un flor de beso. Sentí su lengua cálida y pegajosa recorriendo mi boca en forma frenética. Me empecé a sentir un poco confundida y excitada porque pensé en Omar que era una buena persona. Marcos me seguía besando y empezó a sacarme la tanguita que yo llevaba. Me subió a la mesa del living y me empezó a chupar la concha en forma magistral. Yo ya estaba empapada del todo y él seguía comiéndome la concha. No sé cuantas veces acabé y luego se bajo su pantalón y me dijo que le chupara la pija, que hacía mucho que no le daba una mamada. Agarré su tremendo pedazo y con lujuria lo empecé a chupar. Todo, en forma completa sin dejar una pulgada sin chupar. Sus venas estaban bien hinchadas y duras. En ese momento me terminó de arrancar el vestido y ya completamente desnuda me apoyó en el sillón. No lo podía creer. Después de tanto tiempo iba a sentir su pija de nuevo. Me abrió las piernas y entró de un saqué mientras yo gritaba como una loca. Bombeaba mejor que nunca. Su pedazo entraba, salía, hacía una pausa y luego volvía a entrar para mi éxtasis. --- Ah, ah, ah, si, si, Marcos, dame, dame sin compasión, ah, ah, cogeme toda ah, ah, ah! Esto lo excitó y su pija se endureció más y empezó a latir. Yo ya podía sentir los movimientos que anteceden a un bruto polvo. Sentí la leche caliente en mis entrañas y no podía respirar de la excitación que tenía. Después de descansar un poco me llevó a su cama y seguimos cogiendo toda la tarde. Cuando me fui, mientras se servía un whisky, Marcos me dijo: --- Volvé el próximo Viernes. Al volver a casa me sentí culpable y dispuesta a no seguir metiéndole los cuernos a Omar. Sin embargo el Lunes sonó el teléfono y al atender escuché la voz de Marcos. Me quedé perpleja. ¿Quién era él para llamar a mi casa? ¿Quién era él para alterar la paz de mi hogar? Sentí miedo que Omar se diera cuenta. --- Hola, Claudita. Mirá quiero que el Viernes cuando vengas tengas la conchita bien depilada. ¿Me entendiste Claudita?. Me quedé helada y solo atiné a cortar enseguida diciéndole a Omar que era un llamado equivocado. Me dio bronca su trato. El Martes fuí a la peluquería y le expliqué a la peluquera que necesitaba depilarme porque no quería que al ponerme la malla se saliera algún pelito. Mientras la peluquera me depilaba sentí una sensación rara. No podía dejar de pensar en el pedido de Marcos. Me lo imaginé sobre mi concha y algo debió notar la peluquera por la forma en que me miraba. Luego de pagar, salí rápido y estaba decidida a terminar con Marcos. El Viernes toqué el timbre y sentí una voz femenina que decía "Ya voy". Abrió la puerta y me invitó a pasar. Según supe después era una chica de Entre Ríos. Tenía un cuerpo hermoso y bronceado. Cola y pechos bien firmes. Enseguida llegó Marcos y me ofreció algo para tomar. Me senté en el sillón y empecé a tomar despacio como confundida por la presencia de la chica. Luego se sentaron a mis costados. Marcos me empezó a besar y ella me abrazó suavemente. Yo no me lo esperaba pero algo en mi estaba a gusto. Marcos me seguía besando y su mano empezó a tocar mi concha depilada. Al mismo tiempo la chica también me empezó a besar el cuello y yo ya estaba super caliente. La pendeja se agachó y me empezó a chupar la concha con mucha suavidad. Su lengua separaba mis labios y jugueteaba con mi clítoris y su mirada dulce me hipnotizaba. ¡Qué hermosa chupada me estaba dando!. Marcos me empezó a desnudar y luego nos acomodó en el sillón en un lujurioso 69 mientras la chica me seguía besando. En ese momento su concha quedó frente a mi boca y decidí chuparla. Nos empezamos a chupar mutuamente. Luego ella empezó a poner sus dedos húmedos de saliva en mi culo. Después de un rato ya habían entrado tres dedos y mi orificio anal estaba bien dilatado. Marcos entonces sacó su pija y nos pidió que se la chupáramos. Las dos competíamos por amarlo mejor que nunca. Subíamos y bajábamos por ese pedazo de carne con vida. Nuestras manos chocaban tratando de agarrarlo. Marcos entonces me tomó de la cintura y me puso en cuatro patas. --- Pará Marcos, me vas a matar con eso por el culo. Sonrió y me empezó a clavar el glande y luego de a poco y para mi sorpresa la terminó de poner completamente. Empezó a bombear y yo ya estaba fuera de mí. Además la entrerriana me empezó a besar los pechos que se pusieron mas duros que nunca. Marcos le empezó a dar a mi culo en forma enérgica y yo iba y venía acompañándolo en las sacudidas. Tal era la cosa que empecé a transpirar y gritar como loca. ¡Qué buena cogida me estaba dando!. Me sacudía toda y la entrerriana necesitó sostenerme con las manos las tetas para poder chuparlas sin que se le escaparan. --- Ah, ah!, Marcos, no pares!, seguí dale!, ah, ah ,ah! decía yo un poco confundida pensando que Omar no se merecía esto. Marcos sacó la poronga de mi culo y me acabó en la espalda. Sentí un chorro caliente que me cubrió completamente. Después la entrerriana me empezó a besar y a abrazar compartiendo mi satisfacción. Me fui tarde del Departamento y más cansada que de costumbre. Bueno me alegro de haberles contado la historia y les mando un saludo amigable. |
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