Patota
Enviado por Tom el día Jueves 1 de Enero de 1970
 
Mi nombre es Sebastian, tengo 28 años y vivo en Buenos Aires. Soy de tez
blanca, atlético, jugador de Rugby, mido 1.85 y siempre fui un tipo con
mucho levante con las mujeres. Hace 10 meses me ocurrió algo que altero para
siempre mi vida.
Había conseguido mi primer trabajo al terminar la facultad. El trabajo no
era fácil. Unas dos semanas después de comenzar el trabajo, salí tarde de lo
oficina en el microcentro y se me ocurrió entrar a una pub a tomar una
cerveza, para relajarme y quizás conocer a una chica.
Luego de tomar unas cervezas en la barra, observe como desde una mesa dos
hombres, morochos de pelo corto, corpulentos, con pinta de policías me
miraban.
Su mirada me molesto y decidí irme. Ese día llovía mucho y hacia frío.
Camine rápido por la avenida Córdoba hacia florida cuando desde un auto, un
Galaxy oscuro con vidrios polarizados, me indican que pare y muestre mis
documentos. En la calle no había un alma y me asuste. Del auto bajaron uno
de los tipos del bar y otro tipo mas. Les mostré mis documentos y me
indicaron que tenia que subir al auto mientras me mostraban las armas que
llevaban en la cintura.
La verdad es que estaba muerto de miedo. Me sentaron en la parte trasera y
me doblaron para que no pueda mirar y no ser visto desde afuera.
El viaje duro una hora por autopista, yo no tenia idea de lo que pasaba,
solo que estaba siendo secuestrado por policías o delincuentes. Cada vez que
quizá hablar o protestar una trompada en la nuca me obligo callar.
Al rato el auto freno y me bajaron en una quinta. De la casa salio otro
Hombre, muy alto y musculoso, y este me metió a la fuerza dentro. Mientras
los demás se acomodaban, el Hombre de la casa me llevo a las patadas hasta
un cuarto sin ventanas y allí me indico que me desnudase, ya sin dudar de
que si no obedecía seria castigado, lo hice y le entregue mis ropas. Luego
paso una soga por una argolla metálica que había en el techo y me esposó y
ato con las manos atrás. Así quede colgando apenas tocando el piso con los
pies.
Cerro la puerta y se fue.
A la media hora, uno de los hombres entro y me interrogo, como me llamaba,
donde vivía, de que trabajaba, etc.
Al cabo de un rato volvió a dejarme solo. Luego entro otro Hombre y me
preguntó si tenia hambre o sed. La realidad es que de tanto miedo no tenia
ni lo uno ni lo otro.
Este hombre entonces me desato y me llevo a una cama que había a un lado y
me pidió que me acueste boca abajo. luego me ato a la cama. El me explico
que era medico y que tenia que revisarme para saber como estaba de salud. Se
coloco guantes de látex y me empezó a revisar, deteniéndose especialmente en
mi ano. Intento meter un dedo, pero mi culo virgen era muy cerrado. Me
pregunto si era virgen por el culo, a lo que conteste indignado que por
supuesto.
El se río y me contesto, que no por mucho tiempo mas. Al oír esto empece a
llorar descontroladamente. Entonces entro otro de los hombres, me desataron
y empezaron a golpearme en todo el cuerpo, trompadas y patadas. Yo pedía que
paren mientras lloraba.
Me llevaron a la sala de estar donde allí me encontré con el resto de mis
captores ya desnudos y bebiendo cerveza.
Uno de los que estaba en el pub se levanto, mientras tocaba su pene y me
indico que me acercase, luego me tomo del pelo y me obligó a arrodillarme
frente a el, me pego una trompada en la boca y al abrirla metió su pene en
mi boca diciendome que tenga mucho cuidado de no lastimarlo por que entonces
me matearían.
Su pene era bastante grande, por lo menos mucho mas grande que el mio, y yo
intente hacer lo posible para complacerlo. Al rato otro de los hombres
acerco su pija y tuve que chupar una y la otra alternativamente. Al parecer
tan mal no lo hacia por que al cabo de uno minutos ambos empezaron a a
terminar y a lanzar chorros de semen en mi boca y cara. Yo realmente no
podía entender como es que me estaba pasando eso.
Uno de los tipos se dio cuenta de la situación y mientras me indicaba que me
acerque al sillón donde se encontraba sentado, desnudo y tocándose la pija
mas grande que uno pudiese imaginarse ( algo así como 28 x 8 centimetros),
yo me acerque y el me pidió que me siente sobre su falda. El hombre entonces
empezó a acariciar mis pelos en un gesto paternal, mientras su pija salia
por entre mis piernas, y hablando de una manera ridiculamente tierna, me
explico que me había  elegido para ser su esclavo por el fin de semana, que
me usarían, que me ensenarían y que si yo era obediente en inteligente dos
días después me dejarían libre y tranquilo para siempre, pero que si me
resistía a mi destino entonces me torturarían y hasta quizás me matarian. Yo
sin dudar le explique que obedecería  a todo, pero que no me lastimaran.
El hombre se rió y me explico que no había esclavitud sin dolor, y que me
debería acostumbrar a eso.
Seguidamente me levantaron y me llevaron al cuarto nuevamente, donde me
ataron y comenzaron apegarme con los cinturones. Eso llevo un rato largo, y
yo al cabo de 15 minutos ya ni sentía el dolor.
Me llevaron nuevamente a la sala de estar y comenzo la seguidilla de
chupadas de pija, mientras me introducían un pequeño consolador en el culo.
Al poco tiempo me llevaron al sillón y el hombre de pija gigante se apoyo
detrás mio, mientras otros me tomaban a la fuerza, empezo a destrozarme el
culo al penetrar mi ano virgen sin ningún tipo de misericordia. Yo casi
perdí el conocimiento, lo único que recuerdo es la sensacion de tener mi
cuerpo empalado. En lo que fue una cogida de 40 minutos el tipo termino
llenandome el culo de leche caliente, al tiempo que varios de los otros
pasaban sus pijas por mi boca, algunos de ellos acabando en la misma.
Sin dejarme descansar, cada uno de ellos gozo de mi culo recién roto y ahora
tremendamente dilatado. Durante hora se sucedieron penetraciones anales,
orales, doble penetraciones anales, me empezaron coger con sus brazos, y con
enormes consoladores negros. Mi culo ya no lo sentía, tampoco mi boca. Cada
acabada de ellos era en mi boca y el gusto de la sangre de mi culo se metia
en mi boca junto con la mierda en su pijas y el semen. También me meaban
cada vez que alguno quería hacerlo. La orgía duro horas. Al fin como a las
tres de la mañana el "doctor" me llevo a un baño, me lavo, me puso cremas en
los golpes y en el culo, luego me acostó en la cama, me ato y después me dio
un sedante para que duerma.
Al otro día me levante y solo estaban dos de ellos en la casa. Me vistieron
con lencería femenina y me obligaron a limpiar la casa y a cocinar para
ellos. Al terminar de almorzar me llevaron aun cuarto con una cama
matrimonial y mientras veíamos una película porno me cogieron. Me comentaron
que para la noche vendrían dos amigos mas y que traerían una sorpresa para
mi.
Por la tarde me hicieron descansar. Y por la noche volvieron a estar todos,
esta vez sumandose dos patovicas enormes que traían con ellos un enorme
perro negro.
Lo que se siguió fue cien veces mas fuerte que la noche anterior. Esta vez
me drogaron para relajarme y que no ofrezca resistencia, mis recuerdos son
como en un sueño, pijas entrando y saliendo de mi culo y mi boca, dos
enormes pijas al mismo tiempo en mi ano, una pija y un consolador, dos
consoladores, dos pijas en  mi boca, látigo, trompadas, me acuerdo yendo al
baño a que me caguen en la boca, recuerdo beber litros de orina en copas de
champagne, recuerdo chupar el culo del perro, chupar su pene, recuerdo la
penetración del perro, desgarrando mi recto, un pene de 30 cm x 15 con una
pelota de tenis al final enorme. Recuerdo aullar de dolor y humillacion.
Recuerdo tener que chupar esa pija de perro y sus huevos y tragar enorme
cantidad de amargo semen seguido de una lluvia de su pis en mi boca.
Recuerdo el perro cagando sobre mi boca y mi cara mientras ellos se morían
de la risa. Esa noche no dormí, la orgía duro hasta el amanecer, fui cogido
por cada uno de ellos, por la boca y por el culo, con sus pijas y sus
brazos, con enormes consoladores, por el perro tres veces, mi alimento fue
la comida del perro, la mierda del perro y de mis torturadores, su pis mi
bebida. Su semen mi postre. Filmaron todo las orgías y tomaron fotos de mi
cara participando de esa locura.
Al final ya era domingo a la mañana y luego de bañarme, me vistieron, me
subieron al auto y me dejaron en capital nuevamente. Se llevaron mis datos y
me avisaron que quizás en algún momento me llamarían para volver a estar con
ellos.
Luego de ese terrible momento, tuve hepatitis y un herpes.
Ahora ya estoy mejor.
Y espero cada día con terror la llamada.
 

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