Mi inconfesable relato
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Sin saber cómo empezar esta triste historia, para empezar os diré que soy
un chico andaluz, de una bonita ciudad costera de la bahía de Cádiz, de
estatura normalita, delgadito, sin ninguna cualidad en especial, más bien del
montón. Allá por Navidades del 2000, casi recién cumplidos mis 17 añitos,
tuve el regalo que hacía años que deseaba y que sabía que cambiaría mi vida
a partir de ese momento : Internet.


A mí me encantaba estar en Internet. Antes cuando iba a mi academia siempre
aprovechaba los últimos 15 minutitos para estar por ahí por Internet, buscando
cualquier cosa. Siempre he sido bastante curioso en todos los aspectos e
imaginaba que, teniendo Internet, tenía un abanico lleno de posibilidades para
todo.


Sabría que desde ese momento tendría música gratis, carátulas de CD"..s,
información de cualquier tema para trabajos, algún que otro momento X, y
muchas más cosas que ni yo mismo podría haber imaginado en ese momento.


Y ese día llegó. Me acuerdo perfectamente. Fue un día en que estábamos
casi toda mi familia en casa, eran vísperas de Navidades y aprovechamos una
oferta de conexión de Tarifa Plana a bastante buen precio. Fue un amigo de mi
hermano que es un genio en todo esto de los ordenadores el que nos instaló el
Internet. Tenía unas ganas enormes de que se acabara de instalar y entrar por
todas las páginas y navegar a mi libre albedrío por toda la Red. Tras una
charla de cosas de motos con mi padre y mi hermano, el chaval éste se fue con
ellos al salón para seguir hablando y más tarde irse. Empecé a temblar cuando
puse mi mano en mi ratón. Desde ese momento, nada sería igual. Aquel día, mi
ordenador, mi nuevo Internet y yo vimos amanecer.


Y bueno, estuvo bastante bien. Había muchas cosas que ver. Esos días estaba
eufórico. Una noche, antes de ir a cenar, me decidí a entrar en un Chat. Ya
había visto antes a gente chateando pero nunca me llegó a picar la curiosidad
de hacerlo. Me animó un amigo, me decía que estaba muy bien. Y yo, como
curioso que soy, le hice caso.


Mi primera impresión fue bastante buena. Conocí a bastante gente, hablé de
muchas cosas... puedo decir que me gustó mucho la novatada. Así alguna que
otra tarde me ponía a chatear y chatear y se me pasaban los horas volando.


Mi historia empieza un sábado, 20 de Enero del 2001, donde encontré un nick
parecido a una chica con la que estuve hablando un día, su nick era Sam, le abrí
privado, y muy decidido le pregunté si era con quien estuve hablando hace unos
días. Me dijo :


-"..No, no soy yo. Lo siento."..


Yo no entiendo mucho como va esto de formalidades a la hora de hablar pero no
entendía por qué me dijo eso de "..lo siento"...


Empecé a hablar con ella y no sé porqué, pero, tenía algo especial, algo
que nadie podrá entender nunca, ni yo mismo entendía que un simple nombrecito
en una ventanita de privado, con el cuál charlé y charlé durante un par de
horas sin parar, me pudiera inspirar tanta confianza. Durante nuestra charla
coincidimos casi en todo, teníamos unos gustos muy selectos, deseé con todas
mi ganas que esa tarde no acabará nunca. Pero lo fue haciendo. Me sugirió
dejarlo, había quedado con unos amigos para salir por ahí. Me sentí muy bien
cuando me dijo que no le importaría vernos otra vez. Tras darme su e-mail y
confesarme que no se lo daba a nadie, decidimos quedar otro día.


Así empezó todo. Después de ese día, vino otro, y luego otro, y otro, y
otro, y otro. Yo no entendía cómo ella, sabiendo mi diferencia de edad con
respecto a ella, seguía conmigo, creo que es algo a lo que la gente le da
demasiada importancia. Ella decía que yo era muy maduro para mi edad (de hecho,
y sin intentar ponerme bien, creo que lo soy, y bastante, a veces demasiado diría
yo) y que no le importaba estar conmigo, no le daba impedimento a eso. No entendía
por qué pero me encantó que me dijera eso. Ella era morena, tenía 23 años y
vivía en un pueblecito de Málaga. Sin saber casi ni el por qué, quedábamos
casi a diario para contarnos cómo nos iban las cosas. Luego fuimos intimando
hasta conocernos completamente. Los fines de semana en los que ella no trabajaba
al día siguiente nos llegaban a dar hasta las 4 de la mañana chateando. Una
locura... que me fascinaba.


He de decir que soy un chico bastante reservado, con sólo unos pocos de muy
buenos amigos, muy vergonzoso para contar mis intimidades aunque deseoso de
decirlas. Con ella, vi el cielo abierto ante todo eso. Podía decirle mis cosas
más íntimas a una pantalla de ordenador, mis deseos inconfesables, mis dudas
personales...TODO, sabiendo que habría siempre detrás una chica que estaría
siempre dispuesta a escucharlas. Ella también me confesaba sus secretos, sus
anteriores relaciones, su trabajo, sus pasiones...su vida. Era una especie de
ideal perfecto, no puedo explicarlo, me sentía sereno, me sentía bien cuando
chateaba con aquella chica, no podía creer que aquella relación de amistad
pudiera ser posible.


Una noche calurosa, no me acuerdo muy bien quién de los 2 fue..., se nos
escapó un Te Quiero, el cuál fue correspondido inmediatamente. En esos
momentos, me sentía libre de hacer y decir cualquier cosa sin temor a nada,
porque sabría que ella siempre estaría allí, conmigo.


A partir de esa noche, todo fueron Te Quieros, Te Amos, blablabla cielo,
blablabla cariño, muchos besos y tal, y cosas de esas que sólo dicen los
tontos enamoraos, y eso, sin contar los innumerables e-mails llenos de poesías.
Yo notaba que ella se sentía bien conmigo y eso a mí me encantaba.


Nunca llegamos a mandarnos ni siquiera una mísera foto. Pensamos que sería
mejor conocernos en persona, sería mejor así.


Una noche, yo le dije algo que ella se tomó muy mal. Yo y mi cabecita de niño
de 17 tacos seguimos creyendo que no tenía importancia, pero supongo que ella,
y debido a nuestra diferencia de edad, tenía otras experiencias vividas que
resurgieron a su memoria con mis palabras. En ese momento me dijo que no quería
volver a saber nada mí en un tiempo, que ya me volvería a escribir cuando
pasara un tiempo, que estaba llorando con el corazón encogido como cuando éramos
niños, me dijo que le había hecho mucho daño. Y yo, ahí sentado frente a mi
ordenador, con los ojos humedecidos de las primeras lágrimas, sin más, acepté
su propuesta, no por el hecho de que no quisiera arreglar ese malentendido, sino
por intentar convencerla, que se enfadará más conmigo, y el temor de perderla
para siempre.


Esa noche dejé la cena y me harté de llorar y llorar en mi almohada. En los
días siguientes experimenté una sensación extraña que nunca antes me había
sentido : amor.


Al día siguiente de esa noche me quedé en mi casa todo el día, sentado
como un idiota frente a mi ordenador, con el correo electrónico encendido
esperando... algo. Pero no llegó nada. Por primera vez en mi vida, sentí
verdadero cariño por alguien. Me sentía mal por haberla hecho llorar, tenía
miedo de no volver a tenerla, de tener que olvidar aquellas preciosas noches de
risas, alegrías y sueños. En los días siguientes, me dediqué a dar vueltas
solo por la ciudad, no tenía ganas de ver a nadie, sólo tenía ganas de andar,
fumar y pensar.


Fumar me relajaba. Sólo fumé antes una vez con mi mejor amigo, por ese
gusanillo de la novedad y algunas caladas con una amiga. No me arrepiento de
ello ni mucho menos. Yo mismo soy el primero que digo que es una tontería
fumar, pero en aquel momento, no me planteaba que ganaría haciéndolo, sólo
pensaba que ya no tenía nada más que perder.


Un día inesperado me llegó un correo suyo que tenía el Título de
"..tormento"... No podía creer que me hubiera escrito de nuevo después
de algo más de una semana de silencio. Me decía que toda esta pelea estaba
siendo un tormento para ella, que ya no lo aguantaba más, que deseaba volver a
verme aunque sólo fuera unos instantes, que había vuelto a llorar con el corazón
encogido de felicidad recordando todo lo que habíamos pasado juntos. Yo le
propuse por e-mail volver a quedar en el Chat a lo que ella contestó al día
siguiente que sí. Y bueno... allí estábamos en el Chat de siempre, a la misma
hora de siempre, con los nicks de siempre.


Después de que yo le diera mis por qués de mi actuación aquella noche,
ella quedó creo que casi convencida y seguimos hablando de todo esto y por qué
estábamos así. Ya llegando casi el final, en el que ella se tenía que ir a la
cama para madrugar al día siguiente, nunca olvidaré su contestación cuando le
dije que la seguía queriendo :


-"..Gracias por hacerlo"... Cuando me dijo eso, sentí mi corazón
palpitar más fuerte y notar como si me quitaran un peso de la espalda que me
estaba matando.


Volvíamos a quedar, los primeros días por mi parte con un poco de tensión,
ya luego fue mejorando. Me acuerdo que en mi vida diaria, cuando había algo que
no podía hacer o que me costara mucho trabajo, me decía a mi mismo : -"..Lo
haré por ella".., y así, con estas palabras, hacía cualquier cosa y me
esforzaba más. Todavía quedan algunas pintadas en mi mesa del instituto con su
nombre escrito cuando me dedicaba a pintarlo cuando me aburría en clase de Químicas.
Aprendí con todo a valorar más a la gente. Sentía un cariño extremo por
alguien a quien no conocía de nada, que vivía a casi 200 km de mí, y de la
cual conocía cosas que no ha contado a nadie, lo mismo que ella también sabe
cosas de mí que yo tampoco nunca me he atrevido a confesar.


No me lo podía creer, volvía a ese mundo de sentimiento de cuento. Notaba
poco a poco que ella volvía a confiar en mí, creo que volvía a ser la misma
de antes, luché por ello, la quería otra vez feliz.


Pasaron varias semanas así. Precisamente cuando estábamos otra vez mas
unidos, a ella no paraban de surgirle cosas en su trabajo, lo cual nos quitaría
horas para estar chateando. Yo por aquellas fechas también estaba muy liado con
mis exámenes finales, así que estábamos los dos igual, siempre ocupados, por
eso solo nos "..veíamos".. un par de horitas, dos días a la semana.


El 7 de Junio, recibí un inesperado e-mail suyo diciéndome que había
cogido unos días de vacaciones y que no sabía cuándo volveríamos a
conectarnos. Al principio no le di ninguna importancia. El e-mail decía que
volvería el día 10 de junio y que me escribiría un correo cuando volviera a
su casa.


Hoy, aún sigo esperando su e-mail.


Ha pasado más de un mes en el cual ni me ha escrito ni responde a mis
mensajes. Quizás de pronto se hartara de mí, quizás ya no quiera volver a
verme, quizás le haya pasado algo... no lo sé. El caso es que no sé nada de
ella desde hace tiempo. No puedo entender que me dijera días antes que sentía
impotencia de vivir a tantos kilómetros de mí y no poder siquiera tomar un
refresco conmigo en la terraza de un bar para luego dejarme así, triste sin
saber nada de ella. Quiero disimular que estoy bien ante el resto de la gente,
pero por dentro de mí, cada noche cuando me acuesto, pienso en esa chica que me
hizo sentir sensaciones nuevas, y siento tanto deseo de volver a recibir un
mensaje suyo que daría cualquier cosa por ello. Yo sólo sé que hoy me ha
pillado de bajón y que estoy desahogándome escribiendo esta parte de mi vida a
las 5:34 minutos de la madrugada del 23 de julio. No sé dónde estará ella
ahora ni qué estará haciendo pero, esté donde esté, siempre tendrá un lugar
en mi corazón esa morena que me hizo soñar tanto.



 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap