Aquella mañana estaba especialmente destruida....
Enviado por Anonimo el día Jueves 24 de Julio de 2008
 

Aquella mañana estaba especialmente destruida, la noche anterior Alberto había hecho una reunión en su casa y termine cogida entre cuatro, dejándome llena de leche y con el culo destrozado, sabían de mi adicción al sexo anal así es que se dieron un festín mientras yo gozaba como nunca, así es que cuando sonó el teléfono y vi que era Alberto, no tenía muchas ganas de contestar, pero después de que insistió dos veces mas decidí responder, ya que tenia amenazada con un castigo si desaparecía cuando me llamaba.

Pero no era Alberto, era su socio, que me decía que necesitaba verme cerca de las 2 en su oficina, intente excusarme con otro compromiso, pero la vos de Alberto me recordó que era de su pertenencia y que tenía que ir si o si, además de decirme que fuera muy sexy para ver a su socio.

Puntualmente estaba en su oficina, vestida con un vestido negro corto pero no tanto, que se habría adelante, con medias negras, porta ligas como siempre, botas negras bien altas y sin corpiño, para que apreciara mis tetas con solo sacarme el tapado, llevaba en mi cartera una nueva botellita de aceite y forros, hay que ser precavida. La secre me hizo pasar y él me hizo señas de que me sentara que estaba hablando por teléfono, elegí una silla frente al escritorio, me saque el tapado y me senté cruzando mis piernas acaparando toda su atención, como yo esperaba, la verdad que estaba bastante bueno, era muy atractivo, alto y siempre estaba bronceado y yo estaba caliente, me calentaba ser tratada como una verdadera puta, me llamaban cuándo quería cogerme o solo que se la chupara y ver cómo me tragaba toda su leche, que me encanta, y encima me pagaban.

Cuando colgó, se acerco a saludarme, yo levante mi cara hacia él, con mi mejor mirada y el directamente me dio un beso en la boca, mientras me decía que estaba divina y que tenía muchas ganas de verme, me tomo de la mano, me abrazo y mientras nos besábamos me puso contra el escritorio, para luego tomarme de las piernas y sentarme en el borde, quedando con el parado entre mis piernas que cerré atrapándolo contra mí, mientras nos besábamos y el acariciaba mis tetas loco por la calentura.

Estuvimos así besándonos y franeleando unos minutos, hasta que me tomo de la cola y me llevo hasta el sillón, donde se sentó, quedando arriba de él y aprovechando para sentir como tenia de dura su pija, refregándome contra él mientras me desprendía el vestido para mostrarle como me había vestido para él, se puso más loco, me chupaba las tetas, manoseaba el culo, las piernas, nos besábamos. De a poco fui desprendiéndole la camisa, besando su pecho y acariciando su paquete mientras le desprendía el pantalón y buscaba mi premio, su pija esta a mil dura como palo, me arrodille entre sus piernas, sé que eso le encanta a los hombres, empecé a besar su hermosa pija, a chuparla y lentamente me la fui metiendo en la boca, volviéndolo loco con mi lengua y mis caricias, alternando mi boca con mis tetas.

Después de un rato, me levante y me senté  sobre su caliente pija, clavándomela hasta el fondo, mientras el se prendía nuevamente de mis tetas y me hacía llegar al primer orgasmo.

Estuve montándolo un rato, siempre con sus caricias en mi cola, hasta que me pare, después de acabar varias veces por supuesto, y camine lentamente hasta el escritorio mientras dejaba caer mi vestido, apoyando mis manos en el borde, pare la cola, abrí las piernas y le pregunte si me quería coger así, en un segundo estaba ensartada nuevamente, pero esta vez el se esmero en cogerme mas y mas fuerte mientras yo acababa y le pedia que me cogiera mas y mas, con mas fuerza como a mí me gusta, agarrado de mi cintura para poder clavarme mejor, eso me vuelve loca.

Estuvo cogiéndome un rato y cuando ya pensé que estaba por acabar, me dijo que quería acabar en mi cola, que lo tenía loco y Alberto le había contado que me encantaba y eso lo calentó mas todavía.

Yo sabía que podía pasar, pero a pesar de mi dolor tenía que cumplir sus deseos, así es que traje el aceite y se lo di, despacio me fue lubricando con su dedo hasta que estaba bien lubricada, entonces apoyo su dura pija en mi cola y de a poco fue metiéndola en mi maltrecho culo, con mucho dolor pero sin protestar soporte su envestida, hasta que mi culo se acostumbro y empecé a gozar como siempre, acabando en esa hermosa pija, casi a la misma vez que el me llenaba de su rica leche, tomándome de la cintura y clavándome hasta las bolas, dando un grito y pegándome en la cola para que me siguiera moviendo, lo hice con gusto hasta que no le quedaba leche para darme.

Me abrazo y nos quedamos un momento contra el escritorio mientras su pija perdía erección, cuando salió de mi culo, sentí como su leche chorreaba por mis piernas, el levanto mi tanga del piso y la uso para limpiarme, mientras se limpiaba el también, se levanto el pantalón, se acomodo y dio la vuelta al escritorio, abrió un cajón, me extendió un sobre con plata y dejo mi tanga en un cajón, como recuerdo me dijo.

Esa fue la primera vez que me cogió el socio, pero no la ultima, y el también quería tener alguna fiesta conmigo, y la tuvo por supuesto, era su puta y estaba dispuesta a cumplir sus fantasías, que también eran las mías y encima estaba ganando muy buena plata, pobre mi marido, no sé cómo no le crecieron cuernos con los polvos que me pegaron en esa época.

 

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