Confesiones de autosatisfacci¢n
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Soy un asiduo lector de esta lista, me he animado a relatarles en forma
resumida mis vivencias, mis fantasías algunas llevadas a cabo y otras no, mis
inicios en la autosatisfacción del sexo anal, mi primer paso en la
bisexualidad.


Actualmente tengo 40 años, altura 1.70 m y un aspecto físico menudo.. mi
vida es lo que siempre he soñado tener, una agradable esposa, hijos adorables,
bienestar económico más que aceptable, pero existe en mí un espacio aún sin
llenar, sin satisfacer, que me contenga sexualmente en plenitud.


Paso a relatarle mis vivencias reales: Desde mi adolescencia a mi adultez,
mis relaciones fueron netamente heterosexuales totalmente satisfactorias para
esas etapas de la vida, superando aún lo recomendado por el Kamasutra pero
siempre en el plano fisiológico gobernado por el fuego de la pasión que se
antepone a los sentimentales, superada esa etapa y al final del camino uno se
encuentra solo puesto que cuando se apaga el fuego de la pasión no resta nada
que justifique continuar una relación heterosexual por más que me permita
liberar mis instintos primitivos.


No sé si a alguien le ha sucedido, pero hay un periodo en la vida del hombre
en que no encuentre razón alguna que lo conduzca a establecer una relación
meramente formal, periodo este en el cual uno se limita a la faz laboral, a
satisfacer la necesidad del intercambio hormonal y después nada un vacío.


Pero de pronto como un regalo del cielo nuevamente se presenta una luz en la
vida, que hace temblar el corazón que nubla la vista, como un nuevo nacer en
este mundo, un mundo en el que sólo reina la ternura, la felicidad íntima se
manifiesta en nuestra piel es cuando uno se da cuenta que ha encontrado la perla
que buscaba o esperaba de la vida, una relación que no está condicionada en el
tiempo, donde cada segundo es un éxtasis total, creo que eso es lo que se llama
"..amor por una persona".., por la cual uno esta dispuesto a abandonar
todo. Realmente sin haber llegado a consumar una relación carnal, esos fueron
mis más sublimes momentos de placer y gozo, cómo extraño esos días y cómo
envidio a aquel que tenga esa oportunidad de gozar de la relación más pura,
blanca transparente.


Pero como somos esclavos de la pasión, la que algunas veces nos gobierna,
esta pasión es la que nos hace cambiar las prioridades anteponiendo lo carnal
frente a lo sentimental, gran error en la vida del hombre, pobre de aquel que se
deje llevar por la lujuria de la pasión, no sabe lo que esta perdiendo.


Habiendo caído en las redes de la pasión, uno empieza a tratar de convivir
con la dualidad pasión vs. sentimientos, pero siempre este último pierde.


A tal punto es el enceguecimiento de uno, que en mis primeros diez años de
matrimonio valoraba únicamente lo carnal, el juego erótico al que uno somete
el comunicarse físicamente. El roce de nuestros dedos, nuestras manos, sentir
el aliento, el susurro, y que las caricias no sólo responden a nuestros
genitales y sentir un clima con una temperatura creciente que presagia un final
tormentoso lleno de placer, todo esto ya no existe en mi universo conyugal.


Era un privilegiado al ser el único testigo de la lujuria de mi mujer, la
mirada lasciva, de las fellatios que me realizaba sin importar la hora y lugar
ni la predisposición de mi sexo, con qué placer relamía y degustaba mis líquidos
seminales, qué momentos, qué sorpresa ante los orgasmos de ella al simple roce
de mis piernas. Algunas veces pasaba horas contemplando toda su femineidad
vaginal en cada posición habida y por haber, la fellatio a la que era sometido
o cuando mi mujer una vez que alcanzaba temperatura en posición perrito me pedía
por favor que la penetre profundamente, una vez saciada, se recostaba en la cama
previa colocación de la almohada para nuevamente comenzar la sesión con mi
principito que le encantaba, en esos momentos procedía a girar y quedarse de
costado en posición fetal ofreciéndome toda su intimidad y nuevamente la
penetración vaginal suave y profunda, y ante mis besos en su cuello y oreja, me
susurraba "..métemelo, no me lo saques, cómo encanta tenerlo
adentro"..,"..soy tu putita, rómpeme entera"..,"..cómo me encanta,
la puntita todo entero".. a tal punto respondía a sus instintos primitivos
que estoy seguro que si en ese instante otro hombre tomaba mi lugar a ella no le
interesaría, me sentía a veces usado. Tan sólo le interesaba mi masculinidad
con una longitud de 19 cm y 4,7cm de diámetro, le interesaba que tan sólo la
cojan primitivamente.


Superior a este sentimiento eran mis deseos de gozarla, ver sus ojos
brillantes como una piedra preciosa pidiendo ser poseída, adoraba sus delicadas
manos realmente de mujer, su trato sutil, ningún paso ni movimiento grosero,
pero cuando surgían los fantasmas me hacía sentir muy mal.


Yo tan sólo deseaba después de consumar el acto, darnos besos tiernos y
agradables caricias dejar que mi cuerpo repose sobre el de ella, sin embargo
ella no lo entendía así, ya que después de cada relación intima procedía
inmediatamente al lavaje vaginal enfriando bruscamente todo, y adiós a mis
ratoneos románticos.


Así pues, últimamente ella se limita solamente a tener su orgasmo vaginal y
se olvida de todo lo que rodea a una pareja el compartir, el respetar el deseo
del compañero que no todo es fornicar sino comunicarse físicamente, sentir el
aliento, el susurro, las caricias, etc, etc. Me siento impotente cuando soy
usado, ya que a veces sucedía que tras una jornada de trabajo, ella regresaba
con evidencias de haber fantaseado con alguno de sus compañeros y me agarraba
muy cachonda, con toda su vagina muy mojada lubricada naturalmente, cuando en
realidad yo no había hecho el mínimo esfuerzo o acercamiento ya que en
nuestras relaciones normales la lubricación era artificial y exigía el uso de
abundante crema lubricante. En su estado de excitación, prácticamente
sutilmente me conminaba a entablar relación carnal y de esa forma se
distensionaba en mí, realmente me hacía mucho daño, pasó una vez, dos, y
paremos de contar... Ella lograba su objetivo coger a través mío con su amante
de turno, tener su orgasmo y se olvida de todo lo que la rodea. Con el tiempo me
ha llevado por ese camino, ha priorizar en las oportunidades de intimar la
relación directa, donde la ternura el juego erótico es meramente formal, he caído
en esas redes, ha diferencia de mi vida anterior ahora ya no tengo elección
estoy atrapado, así que me dije a cerrar los ojos resignarse y adelante.


Resignado a esto, me he propuesto gozar al máximo los tiempos venideros,
pero con el correr de los tiempos, nuevamente todo se convierte en rutina.


Me hubiera gustado haber tenido una relación íntima total con la mujer que
yo más quería, que amaba sin la cual no concebía mi existencia, pero debía
resignarme a mi papel de semental.


Jugado como estoy, he comenzado a valorar el prodigioso sexo oral al que me
somete mi mujer siempre con el fantasma si realmente es a mí o a su frustrado
amante. Se esta convirtiendo en una rutina, a tal punto que lo tengo agendado la
frecuencia de mis relaciones, resignándome a aceptar a esto como la mejor
relación carnal-vaginal, en realidad la quería tanto a mi mujer que aceptaba
todo esto con tal de haberla hecho feliz por lo menos en esos segundos aún a
sabiendas del riesgo a correr en que algún día venza sus barreras psíquicas y
haga realidad a sus frustrados amantes, no hay peor infidelidad que la
infidelidad psíquica-mental.


A la fecha, perdido como estoy, con relaciones quincenales más por necesidad
fisiológica que por deseos naturales , me he propuesto hace algún tiempo
romper con la rutina, por lo menos intentar saltar la raya y explorar el sexo
anal, esperé el día que consideraba como el más apropiado, su regreso de
mujer cachonda, ojos vidriosos, lasciva al cien por ciento, y me dije éste es
el día, manos a la obra, con tal mala suerte que debido a mi falta experiencia
en este contacto anal en el que he perdido la oportunidad de penetrarla
analmente cuando debido a la cachondez de mi mujer me lo consentía, bruto que
soy traté de penetrarla directamente con la punta de mi pene, ya se imaginan la
pobre salto de la cama y se cerró como culo de muñeca y adiós sexo-anal,
desde ese entonces cada vez que arremetía a reintentarlo mi mujer sutilmente me
rechazaba, últimamente he alejado de mi mente todo lo atinente a una relación
anal sea por juego o por contacto o penetración.


Actualmente y para romper con esta monotonía, luego de leer tantos mensajes
de relatos , me he atrevido a explorar otras sensaciones, iniciándome en el
sexo anal al principio me costaba creer que existiera un lado de mi cuerpo aún
no explorado.


Comencé acariciándome la zona anal con lubricantes, notaba que mi esfínter
se relajaba mi cuerpo se estremecía en cada una mis experiencias y volvía a
sentir el placer y gozo que había perdido. Recurriendo a pomadas y lubricantes
aprendí a introducir lentamente un dedo, luego dos por supuesto con
preservativo, en un mete y saca placentero.


Luego he recurrido a otros elementos desde velas, marcadores metálicos de
1,50 cm hasta 2 cm notaba cómo mi cuerpo respondía con líquidos seminales a
estos estímulos, con el correr de los meses me fui atreviendo a mayores diámetros,
desde zanahorias y toda otra variedad hortícola a las que torneaba para emular
a mi miembro - este es de un largo de 19 cm y 4,7cm de diámetro, también usé
tubos los consideraba atractivos.


Actualmente estoy usando unos juguetes, y como mi mujer son mis "..amantes
pero no de carne y hueso".., con diámetros variados desde los 4 cm a los
5,50 cm, el sentir como abren mi esfínter luego de unos masajes manuales, cómo
se desplazan en mi recto, creo que es un acto subliminal a tal punto me lleva
que no me interesa ser sorprendido en esa situación.


Estas sesiones no tienen ni día ni horario, sólo requiero un ambiente
apacible, en la etapa inicial relajo todo mi cuerpo recostado en el piso y de
costado inicio con una serie de masajes, luego en posición fetal me coloco
bastante lubricante en la zona de mi esfínter, introduzco el dedo mayor para
lubricar mi recto. Luego dos que se abren como tijera para dilatar y relajar mi
esfínter y prepararlo para la etapa siguiente.


Tumbado, relajado con las piernas estiradas, coloco mi "..amante".. en
mis nalgas como presagiando lo que viene, elevo los glúteos jugando a
introducir, nuevamente relajado y de costado, comienzo a contraer y expandir mi
esfínter varias veces, cuando mi esfínter se relaja doy inicio a un viaje sin
retorno, comienzo a jugar con el juguete de 4 cm, lo introduzco unos 10 a 15 cm
lo saco lentamente, olas de placer me inundan, lo vuelvo a introducir y
continuo.


Seguidamente tomo otro "..amante".. de unos 20 cm de largo con forma de
pene, con un glande de 5,50 cm de diámetro en los primeros 5 cm de longitud y
luego de 4 cm en el resto de la longitud, cuando el supuesto glande atraviesa el
músculo del esfínter me brinda una sensación que nunca he experimentado o
sentido donde el voltaje, la contracción muscular, la eyaculación seminal son
signos de placer y máximo gozo, más aún cuando me someto a la lenta
introducción y procedo al movimiento vaivén ni les cuento me tiembla el
cuerpo, siento que mi miembro se erecta llevándome a un plano indescriptible de
gozo nunca experimentado en toda mi vida y que ha superado lo que tanto extrañaba.


Este centro de placer anal para mí desconocido, donde yo gobierno la acción
para mi mayor disfrute es impagable, no se me ocurre aún reemplazar a estos
"..amantes artificiales".. por otro de carne y hueso, debería probarlos
me digo a mi mismo que sensaciones afloraran en míy si estas superaran a mi
fantasía de la autosatisfacción, habrá alguien con un miembro que se ajuste a
mi esfínter y que me traslade a otra dimensión y que me vuelva a hacer sentir
el fuego de la pasión, debería buscarlo me digo a mi mismo.


Como ven, estas son mis confesiones, me gustaría conocer las experiencia de
otros e intercambiar opiniones, y si alguna vez se llegan por Buenos Aires
Argentina, contáctense conmigo.


Y ustedes mujeres asiduas lectoras, atiendan a sus maridos, déjenlos
agotados de sexo, varíen sus posturas, sorpréndanlos continuamente, y no se
dejen llevar por la rutina y evitaran lo que a mí me ha sucedido, explorar
otros horizontes sexuales.


De hecho... los dejo ya que mi mujer me reclama la cuota mensual de sexo el
que cumplo sin objeciones y disfruto enormemente porque en estos casos mi mujer
se comporta como una verdadera hembra en celo, afortunado sea aquel hombre que
en el futuro disfrute de ella de lo que me ha sido negado, para mi resignación
me reservo el resto del mes para mi mayor disfrute.


Espero sus mensajes.


nqla2@latinmail.com



 

Menu de navegación: Escorts Barcelona - Escorts Madrid - Escorts Zaragoza - Acompañantes Barcelona - Acompañantes Madrid - Acompañantes Zaragoza

Escorts Acompañantes Zaragoza Escorts Barcelona Escorts Madrid

Escorts Barcelona Escorts Madrid Escorts Zaragoza Contactos Eroticos

Copyright © 2008 EscortsOnFire.com - Todos los derechos reservados | Powered by Gemidos.com.ar | Diseño y programación EscortsOnFire.com | Sitemap