Ruta sexual (III)
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Pasaron varios días de aquella última vez, yo caminaba por la ciudad con
una excitación enorme, cada mujer que encontraba en la calle creí que podía
cogérmela, lo acontecido en el camión me dio una confianza enorme, me sentía
un macho irresistible, era el amo del mundo.


Sucede que una mañana sin aguantar más, salí a buscar a Rosa, había
amanecido con unas ganas enormes de culear esa chaba, incluso esa mañana me había
masturbado pero lejos de bajar mi excitación, esta se incrementó.


Lo más curioso del caso era que yo no sabía exactamente dónde localizarla,
recorrí la carretera despacio, sin encontrarla, luego me devolví y justamente
en la parada donde abordé por primera vez aquel transporte la localicé, había
un camión parado y una pequeña fila de obreros y estudiantes abordándolo. No
quise tocar bocina para no llamar la atención de los demás, pero por otro lado
no quería que Rosa se me fuera, hice señales cambiando de luz baja a luz alta
con tan buena suerte que ella me vio, pero me hizo seña de que el camión la
dejaba, estaba indecisa, era casi su turno de abordar cuando dejó la fila y se
acercó al jeep.


Yo la vi aproximarse con su falda ajustada y con su blusa de botones
resaltando sus pechos a la altura de los hombros. Hablándome desde el exterior
del vehículo abrió la puerta y penetró al interior.


Tienes que llevarme a la escuela. - me dijo en tono picaresco Claro, no
faltaba más. - Le dije mientras besaba su boca rosada. Hoy tengo un examen y no
puedo perder mis clases. No hay problema. - Agregué poniendo el jeep en marcha.


Por tercera vez pude contemplar los atributos de aquella bella niña, hermosa
por demás, una piel blanca, con un fondo rosado, suave y juvenil, cabellos
rubios hermosos, recogidos por una abrazadera en su cuello, pero lo más hermoso
y excitante en ella eran sus pechos, obras de artes, resaltaban de ella como
prendas, ofreciendo una imagen majestuosa y provocando recónditos deseos.


Cuando ella me tocó, fue como si despertara, me había concentrado demasiado
en contemplarla y sentir la mano de ella buscando en el cierre de mi pantalón
me sobresaltó en principio, pero luego, ya calmado abrí mis piernas para
facilitarle la tarea.


No creas que te voy a dejar así para que otro te coma. - Dijo sacando mi
pene ya erecto y sin decir nada más lo tragó entero.


Yo replegué el apoyadero de los brazos para acomodarla mejor y ella prácticamente
se acostó boca abajo en el asiento tragando mi verga de forma magistral
mientras yo conducía a la escuela. Lo hacía con una sola mano, pues con la
otra corrí su falda plisada hasta su cintura para dejar al descubierto la nalga
más hermosa que jamás había tocado, dividida con un corder de fina tela que
desaparecía entre sus nalgas en la parte baja, entrándose por el coñito de
ella simulando una tanguita, seguí con mis dedos la ruta del corder y pude
sentir como los labios de ella estaban divididos a ambos lado de la tanga y la
humedad que tenía aquello, pero mi mayor sorpresa fue cuando mis dedos se
chocaron en la parte alta del coño, justo donde esta el clítoris, con los
dedos de una de las manos de ella, que en forma circular se tocaba dos o tres
veces y luego metía en su coño dos dedos hasta lo más profundo de Ella, lo
que quiere decir que mientras me comía mi polla se cogía descaradamente por su
coñito. Para no desperdiciarle el día, unté con su semen mi dedo mayor y con
mucho cuidado la fui penetrando por el culo, ella comenzó haciendo pausas para
tirar unos gritos de zorra que apocaron los ruidos del motor, yo insistí con
las cogidas, sabía que si seguía en pocos minutos encontraría petróleo si
era que lo había, y así fue, a los pocos minutos Rosa dio un grito
desesperada, paró de chupar mi verga y a grito repitió en varias ocasiones.


Me vengo, me vengo coño, hay, hay, hay que rico. - Decía una y otra vez
retorciéndose como culebra.


Con la misma intensidad retomó mi verga la apretó entre sus labios y con
maestría comenzó a masturbarla rápidamente, hasta que me hizo bajar un
calambre por mi columna vertebral y explotar en una sensación de placer y
gritos involuntarios.


Ella recogió todo mi semen en su boca y lo chupó como si fuera una rica
mermelada y sin decir nada arregló su uniforme y me señaló la escuela que se
avistaba a la esquina.


Yo me paré justo frente a la escuela y ella más que pedirme me exigió.


Me recoge a las 13:00, para seguir lo que empezamos.


Claro, quien se lo perdería, les dije viendo como se alejaba con una mancha
de mojado en la falda, justamente debajo de sus nalgas y con un poco de semen
coagulado entre las comisuras de sus labios, que luego limpió sin disimulo con
la parte externa de su mochila, perdiéndose entre las adolescentes que
llegaban.


Seguirá


Jesús y Rosa Laura


AUTORES JESUS Y ROSA LAURA Continuará Comentarios a: Jeencruz@hotmail.com



 

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