S bado en las duchas
Enviado por Anonimo el día Jueves 1 de Enero de 1970
 



Hola, mi nombre es David, tengo 20 años. Esto que os cuento me pasó hace 1
mes más o menos.


Todo pasó un sábado por la tarde. Ese día no iba a salir porque mis amigos
estaban de exámenes, yo había acabado hace poco y como no me apetecía estar
en casa decidí ir a nadar un rato. Llegué a las piscinas y me cambié. No había
casi nadie, a esa hora pocos éramos los colgaos que íbamos a nadar.


Baje a las piscinas cubiertas. Solo había 3 personas. Un viejo que justo se
iba, un tío con pinta de nadador y una tía de unos veintimuchos que estaba
buenísima. Me metí en un de las calles libres y me quedé quieto sintiendo lo
tranquilo que estaba todo. No había ni un ruido más que el ruido que hacían
los otros al nadar. Entonces la chica pasó a mi lado y me fijé más
detenidamente en lo buena que estaba. Tenía un culo perfecto, bien marcado por
el bañador. Los pezones se transparentaban por la humedad del bañador, tenía
unas tetas ni muy grandes ni muy pequeñas, en su punto, bien tiesas. Joderrr cómo
me estaba poniendo, empecé a notar que me empalmaba y como no me parecía lugar
empecé a nadar para quitármelo de la cabeza.


Al cabo de un rato el tío se marchó. Cada vez que descansaba no podía
evitar fijarme en ese par de tetas que se dibujaban con el bañador. En una de
estas la tía se sentó en el bordillo de enfrente y empezó a hacer
estiramientos. No pude evitarlo y le miré fijamente a la entrepierna. Quizá
fuera mi imaginación pero vi marcados los labios y eso me mató.


Irremediablemente mi polla empezó a crecer. No podía apartar la vista de su
coño cuando de repente me di cuenta que me miró. Me pareció verle una sonrisa
y se metió dentro del agua. No sabía qué hacer, estaba completamente
empalmado y muerto de vergüenza por el pillote así que decidí subir a los
vestuarios. Me quité el bañador para ir a ducharme y justo apareció el
nadador. Me pilló ahí solo en pelotas en medio de los vestuarios con la polla
más tiesa que nunca, me miró y sonrió. Me dijo:


- La tía esa te ha puesto a cien, ¿ehh? - -Sí, lo siento- me disculpé, ya
que no me parecía bien estar así en el vestuario.


- Tranquilo hombre. Esa tía pone malo a cualquiera. Ya te he visto cómo me
mirabas.


- Ya te digo. Me he tenido que subir al vestuario porque no podía más- le
dije.


- Pues nada una ducha fría y terminado. - Le asentí sonriendo y me fui para
las duchas. Aún seguía con el pene más duro que una piedra, y la ducha no era
lo que más me apetecía en ese momento. Me enjabonaba todo el cuerpo mientras
me acordaba de esas tetas. Me apetecía más que cualquier cosa poder chupar
esos pezones duros y grandes y tocarle todo su coño con la mano. Joderrr qué
ganas tenía de echar un buen polvo.


Mientras me enjabonaba no pude evitar tocarme la polla y sobármela un poco.
Empecé subiéndome y bajándome la piel suavemente, luego me masajeé los
huevos pasando suavemente por el culo. Era fantástico estaba más cachondo que
nunca, casi se me olvidó donde estaba porque sin darme cuenta empecé a hacerme
una paja en toda regla. De repente llegó el nadador... ¡joder!, otro pillote.
Las duchas eran comunes así que yo ya no sabía ni dónde meterme. Me miró y
se rió.


- No te convencía lo de la ducha fría. ¿eh? - - Lo siento otra vez, no he
podido evitarlo.- le respondí - - No pasa nada tío, es normal entre tíos. La
verdad es que esa tía a mi también me pone a tope. Suele venir a esta hora y
como no hay nadie yo también me la suelo cascar a menudo.


Yo me reí nervioso. No me podía creer esta conversación con un tío que no
conocía de nada.


- Si no te importa yo también me la voy a cascar. -me dijo.


- Sin problemas - le respondí.


Seguí duchándome mientras el comenzaba a tocarse la polla. Yo no sabía qué
coño hacer, pero al ver que el tío iba en serio y yo estaba más caliente que
ni sé seguí masturbándome. Le miré de reojo y ya estaba completamente
empalmado. Tenía una polla descomunal, al menos comparada con la mía que tiene
15 cm por 4 de grueso.


Ahí estábamos los dos haciéndonos una grandiosa paja en silencio, solo se
oía el ruido del agua de la ducha y nuestros gemidos de vez en cuando. Estaba
cachondísimo y no tardé mucho en soltar 3 chorretones de leche, creo que mis
gemidos animaron al otro porque a continuación se corrió también, le miré y
vi que tenía el pelo rasurado y los huevos depilados algo que llevaba tiempo
pensando en hacer. Limpiamos todo y nos vestimos mientras hablábamos de lo
buena que estaba la chorva esa. Si ella supiera...


Espero que os haya gustado. Si queréis contactar conmigo hacedlo en ic219@latinmail.com



 

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