YO EMPEZE A CHUPARLE EL CONEJITO a mi hermana Ana, esta vez mucho más rico que la otra vez, yo le chupaba los pezones y ella no paraba de chuparme la polla, mi hermana es un poco zorrita
Era una noche, normal y corriente. Estábamos mi hermana Ana y yo.
Yo, Juan, estaba realmente caliente aquella noche. Nunca jamás me había fijado en mi querida hermana. De repente, empieza una película porno en la televisión, eran las dos de la mañana, mis padres se habían ido de vacaciones a pasar unos días en la playa, estábamos mi hermana y yo solitos en casa.
Ella se quedó mirando la televisión fijamente, yo, me estaba sentando en el sofá, para ver, la película.
Mi hermana, que tiene un año más que yo, tiene 19. Yo la empezaba a notar un poco caliente, empezó a respirar fuerte.
Ella se dio cuenta de que yo la estaba mirando e intentó dejar de respirar pero estaba realmente excitada. Me dijo que porque no nos quitábamos la ropa, afirmó que tenía mucho calor.
Procedimos a quitarnos la ropa. A mi se me empezó a poner dura. Ella lo notó y sonrió. Dijo:
- Acércate, Juan, yo empecé a excitarme.
Tenía los calzones empapados. Ella tenía un tanga rojo. Aquel tanga cada vez que lo miraba me ponía más y más cachondo. Ella me preguntó:
-Juan, quiero correrme, estoy muy cachonda.
Yo no podía rechazar aquello, aunque fuese mi hermana, lo reconozco, yo estaba loco por ella. Alguna vez nos bañábamos juntos.
Recuerdo una vez, aquel día en la ducha, se excitó tanto que no se pudo aguantar. Se empezó a jabonar todo el cuerpo, y me pidió que le frotara la espalda y que fuera bajando poco a poco.
Llegué a su culo, y le metí la esponja por el año, ella excitada se tumbó en la bañera. Seguí bajando hasta llegar a su coño, allí le empecé a masajear las nalgas y froté su pubis lleno de vello y empapado, no solo de agua, acerqué mi lengua y empecé a chupar su conejito.
Ella empezó a mover la cadera al ritmo de mi lengua, ella me pidió que le chupara los pezones, subí por el ombligo hasta llegar a ellos. Los tenía duritos.
Empezó a chillar locamente. Muerta de placer, hasta que se corrió. Fue la primera vez que se corrió delante de mí, desde entonces nos hemos llevado muy bien en cuanto a sexo se refiere.
Sigamos, como os estaba contando, los dos estábamos cachondos, mirándonos el uno al otro como un fiel perro mira a su amo. Con cariño, con ternura, con todo el afecto que se puede tener entre hermanos.
Yo empecé a chuparle el conejito, esta vez mucho más rico que la otra vez, yo le chupaba los pezones y ella no paraba de chuparme la polla, mi hermana es un poco zorrita. Le empecé a meter mi polla por su agujerito, como si una perra se tratara, con fuerza y pasión, hasta que surgió, me corrí y ella también, después de eso descansamos en el sofá otro rato y luego nos fuimos a la cama.
Al día siguiente, ella fue a hacerse unos análisis a ver si se había quedado embarazada y dio positivo...
Entonces se disgustó mucho y así pasó una semana. Llegaron mis padres.
Se lo contamos todo y ellos nos dijeron el sabio dicho: más vale no andar con fuego porque al final... uno se termina quemando.
Ella tuvo el bebe y ahora somos felices, los cuatro, espero que os haya gustado.
Autor: Juan