MI HERMANITA, TREMENDA HEMBRA
Enviado por NITO el día Jueves 1 de Enero de 1970
 

MI HERMANITA, TREMENDA HEMBRA Métemela toda hermanito, dame de una vez esa poronga maravillosa,

hazme gozar como a una perra, en tanto mamá nos miraba lamiendo el consolador y se tocaba el clítoris

Mi mamá y mi hermana se preparaban para ir de compras al Shopping y mientras mamá se vestía mi

hermana se duchaba y yo la espiaba. Mi hermana me calienta terriblemente, es una belleza de

apenas dieciocho años que me enloquece con su ingenua sensualidad, creo que no tiene conciencia

aún de lo tremenda hembra que es.

Un rostro perfecto, nariz pequeña boca de labios finos, ojos claros, pelo castaño y un cuerpo que

quita el aliento, nada exagerado pero perfecto, altura justa, tetas medianas y duras que no

necesitan corpiño para sostenerlas y culo redondo y paradito, pero lo que más impresiona es la

inocencia con que maneja su cuerpo, a veces se sienta con las piernas entreabiertas y deja

entrever gran parte de los muslos y su pequeña bombacha o se agacha a recoger algo sin percatarse

que sus tetas quedan a punto de salírsele de la blusa, o se tira boca abajo a leer sobre un

sillón exhibiendo su maravilloso culo que apenas cubren sus cortas polleras, tengo veintidós años

pero me masturbo como un adolescente espiando a mi hermana.

Esperé que se fueran para acostarme en mi cama completamente desnudo para hacerme una larga y

lenta paja pensando en mi hermanita Nerina y en eso estaba, prolongando la eyaculación y

manejando los tiempos para gozar más cuando se abrió la puerta y apareció mi madre, nos quedamos

paralizados mirándonos.

- ¿Qué estás haciendo Tony? Preguntó mamá ignorando la obviedad de su preguntaNo contesté, no

podía decirle nada que no estuviese a la vista. Se acercó lentamente y se sentó en el borde de mi

cama mientras yo aún sostenía en mi mano derecha la verga que comenzaba a ponerse flácida.

- ¿Es por Nerina no? Me sorprendió mamá.

- Noooo. Mentí dubitativamente.

- No me engañes, ya me he dado cuenta como la miras o como la espías en el baño o cuando baja a

desayunar en camisón. Hace tiempo que quería hablar contigo, le hubiese correspondido hacerlo a

tu padre si viviese pero comprendí que debía hacerlo urgentemente cuando te vi hace un rato

espiarla en la ducha, por eso la dejé con una excusa y vine a hablarte.

Así que mi secreto no era tal y mi madre lo había descubierto, era inútil negar pero tampoco

sabía que decir. Sobre todo porque estaba desnudo y agarrándome la verga con mi madre sentada en

el borde de la cama. Mamá apoyó la mano en el antebrazo con que sostenía el miembro y me dijo:

- Deberías buscarte una novia y desplazar hacia ella el deseo que sientes por tu hermana, es

insano ¿Comprendes hijo? - Mamá, comencé a responder. No es cuestión de buscarme una novia,

existen solo dos mujeres que me excitan al punto de quitarme el sueño y obligarme a masturbarme

como un escolar. Ya intenté con varias chicas con poca experiencia y con profesionales del sexo,

pero no he hallado una sola mujer que me complazca o calme mi deseo… - Bueno, pero si existe otra

mujer además de tu hermana entonces es sencillo resolver el problema, ve con ella y transfórmala

en tu amante y… - Eres tú esa mujer mamá.

Llevó la mano libre a su boca en un gesto de asombro y me miró desorbitada.

- Si mamá, me vuelves loco, no solo me masturbo pensando en Nerina también lo hago pensando en

ti, también te espío y hasta sueño que beso ese lunar que tienes en la nalga izquierda…

Mamá dio un respingo al comprender que conocía su cuerpo tanto como el de mi hermanita, se

ruborizó, pero continué: - …Y tus pezones me enloquecen, y tu vagina depilada con esos labios

gruesos que invitan a ser mordidos y el clítoris… - ¡Basta Tony! Me interrumpió mamá casi

gritando.

Me di cuenta que mis palabras la habían excitado y mi miembro comenzó nuevamente a ponerse duro,

mamá continuaba con su mano en el antebrazo y cuando solté la verga la miró asombrada al verla

erguida con el glande rojo e hinchado descubierto, me di cuenta que se le hacía agua la boca y no

podía quitar los ojos de él tomé la mano que apoyaba en mi antebrazo y la llevé hasta mi pene,

mamá lo tomó y lo miraba asombrada, respiraba agitada y su pecho subía y bajaba por la

excitación, deslicé mi mano entre sus muslos y se quedó quieta mientras acariciaba su piel tibia.

Las puntas de mis dedos tocaron los labios de la vagina, la bombacha estaba empapada y mamá gimió

mirando ávidamente el pedazo de carne tibia que apretaba su mano.

- ¿Lo quieres mamá? Tómalo, es todo tuyo.

Mamá no contestó, solo gimió y se arrojó de cabeza sobre ese glande jugoso que la obsesionaba y

del que no podía quitar los ojos, casi se lo traga.

- ¡Despacio! Pedí temeroso de un accidente.
Mamá chupaba ruidosamente y su mano subía y bajaba masturbándome desesperada por tragarse mi

semen, pero la detuve, no quería que mi primera acabada terminase en su boca, quería llenar con

mi leche su vagina.

- Desnúdate y siéntate sobre él. Pedí.

Se paró y el vestido voló sobre su cabeza, se quitó el corpiño, sin soltarlo del apuro, y la

bombacha de un tirón y subiéndose a la cama puso las rodillas a los lados de mi cuerpo y se

colocó sobre mi verga y la llevó a su ardiente sexo, sus tetas colgaban y me maravillo el tamaño

de sus pezones. Se dejó caer enterrándose la verga hasta el final y echó la cabeza hacia atrás y

se bamboleó como a punto de caer desmayada, me di cuenta que estaba teniendo un terrible orgasmo

y la tomé de la cintura para sostenerla, sentía en mi pija los terribles latidos de la fabulosa

acabada, la pobre mamá hacía más de cinco años que no se echaba un buen polvo.

Verla gozar tan enloquecedoramente me hizo perder la cabeza y empecé a subirla y bajarla

ayudándome con las manos y a empujar mi pelvis para penetrarla totalmente, el glande me dolía de

hinchado que estaba. Fue una acabada memorable, cuando mamá sintió los chorros de semen que la

inundaban se sacudió arrasada por un nuevo orgasmo y cayó sobre mi buscando mi boca en un

desesperado y ardiente beso, le metí un dedo en el culo para hacerla gozar más.

Permanecimos un rato abrazados en silencio mientras nuestros sexos continuaban latiendo, entonces

se abrió la puerta y Nerina sorprendida gritó:

- ¡Qué es esto!

La pregunta era verdaderamente obvia, mamá desnuda encima mío todavía con mi verga en su vagina y

un dedo mío metido en su culo, estuve a punto de responder con una grosería pero mi hermanita me

calienta demasiado como para ofenderla. Mamá se levantó de golpe haciéndome doler al retirar mi

verga de su concha de un solo golpe.

- No es lo que pensás Nerina… Intentó explicar como si hubiese algo que no estuviese más que

claro.

- Estás en la cama de mi hermano aún penetrada por él y con un dedo en el culo y por lo que veo

acaban de tener relaciones sexuales porque todavía estás jadeando… ¿Qué debo pensar? - Yo te voy

a explicar. Comenzó mamá sin saber como iba a continuar, pero la interrumpí.

- Nerina, le he confesado a mamá que estoy loco por vos y que no puedo dejar de masturbarme

pensando en ti y que te espío cuando te bañas o te desnudas para acostarte y mamá intentó por

todos los medios quitarme esas ideas de la cabeza a las que considera perversas y antinaturales

dado que somos hermanos, pero como sus argumentos no me convencieron mamá se entregó a mi

sacrificándose para calmar mi ansiedad sexual y resguardarte de mis impuros deseos.

Fue un discurso inspirado y maravilloso capaz de convencer al más escéptico, mamá me miró

asombrada y Nerina se quedó en silencio pensativa, finalmente dijo conmovida:

- Tony, yo no sabía… Debiste hablar conmigo para contarme lo que sentías por mí, lo hubiésemos

discutido y habríamos encontrado alguna solución… Y vos mamá, no sabés como aprecio que te

sacrifiques por mi, ahora entiendo cuanto me amas, pero yo soy mayor de edad y debo asumir mi

propia defensa a menos que…

Nerina creó un suspenso inesperado antes de continuar.

- … que asumamos la verdad. Yo también me masturbo espiando a mi hermano y me excita como ningún

otro hombre en el mundo y lo deseo con todo mi cuerpo. Y vos mamá, sos una mujer joven aún y no

puede ser que renuncies a tu sexualidad…

Mamá y yo la mirábamos asombrados y totalmente olvidados que estábamos acostados en mi cama

completamente desnudos. Nerina continuó:

- Lo que quiero decir es que debemos afrontar la situación, deseo a mi hermano y me voy a acostar

con él ahora mismo y luego mamá te volverá a tocar a ti. Y a partir de hoy se acabaron las

mentiras y las hipocresías, tendremos sexo cada vez que lo deseemos y dormiremos los tres juntos

en la misma cama, esta casa queda a partir de este mismo momento declarada zona sexual liberada.

Concluyó y comenzó a desnudarse.

La escuchamos con estupor y la miré asombrado desnudarse para mí, mi sueño se cumplía. Mamá se

levantó y se sentó en un sillón dejándole su lugar a mi hermanita que apenas estuvo completamente

desnuda se arrojó a mis brazos besándome furiosamente. Nos revolcamos y mordimos como posesos

hundiendo las manos las entrepiernas buscando el sexo del otro, finalmente la puse de espaldas y

me llené la boca con sus pezones, eran deliciosos.

Nerina jadeaba ruidosamente y pedía: "Más", "Así", "Con todo Tony" sorprendiéndonos con una

fogosidad que no sospechábamos en ella. El sexo de Nerina manaba el más delicioso néctar que

jamás había probado y su clítoris, pequeño y rosado, reaccionaba a mis lengüetazos latiendo de

excitación, pero Nerina quería mucho más que sexo oral.

- Métemela Tony. Dame tu verga de una buena vez. Que no puedo más. Báñame en leche hermanito.

Decía sollozando de deseo y tirando de mis brazos para ponerme encima de ella.

Tuve que hacerle caso y la penetré sin más pérdida de tiempo. Gimió y se arqueó como el lomo de

un gato y exhalando un largo quejido me clavó las uñas en las nalgas y acabó a lo bestia. Me

apreté a ella para penetrarla y sentirla más y empecé a eyacular, mi hermanita me estaba haciendo

volar ¡Qué acabada! De lo mejor de toda mi vida. Entonces miré a mamá y vi que se estaba

masturbando a dos manos mirando asombrada la tremenda cogida de sus hijos.

Cuando nos calmamos mamá propuso fuésemos a su habitación que la cama era más grande e íbamos a

estar más cómodos, emprendimos el camino los tres desnudos y al pasar por su habitación Nerina

nos dijo:

- Esperen un momento que ya vengo.
Al volver traía en su mano una pequeña bolsa y mamá le preguntó que contenía.

- Es mi kit de supervivencia, lo que no debe faltar en la habitación de toda mujer moderna.

Ya en la habitación volcó el contenido sobre la cama de mamá, con asombro vimos: un vibrador de

unos 30 cm. de color marfil, un consolador de neoprene con aspecto tan real que parecía una verga

auténtica, varias cajas de preservativos, un envase de lubricante anal y una cajita rectangular

de la que sacó algo así como un caramelo que puso en mi boca.

- ¿Esto que es Nerina? Pregunté.

- Viagra masticable, con esto no se te baja en toda la noche.
No tenía mal sabor y lo mastiqué, en tanto Nerina había tomado el vibrador y le preguntaba a

mamá: - ¿Qué tal tu culo? ¿Estirado o cerrado? - Con tu padre... nosotros... nunca... Comenzó a

contestar mamá pero Nerina la interrumpió: - Cerrado. Acuéstate boca arriba y ponte cómoda que te

voy a poner el vibrador para que se te vaya dilatando. Y comenzó a lubricarlo mientras mamá la

miraba asustada.

Cuando terminó separó las piernas de mamá y le metió el vibrador sin dudarlo, mamá se estremeció

pero cuando Nerina lo puso a vibrar exhaló un largo suspiro, Nerina le puso el consolador entre

las manos y le dijo:

- Toma esto por si te hace falta. Y dirigiéndose a mí agregó: Y ahora quiero sentir ese hermoso

pedazo de carne en mi culo.
Luego se dio vuelta y poniéndose de rodillas hundió la cara en la almohada. La visión de ese

hermoso y adorado culo me produjo un vahído, al fin lo tenía entre mis manos y estaba a punto de

penetrarlo pero previamente lo saboreé, era tan delicioso como lo imaginaba y a Nerina le

encantaron mis lengüetazas pero luego de algunos minutos me urgió:

- Vamos Tony, méteme de una buena vez ese hermoso mandoble que me estoy chorreando de la

calentura.

Primero le lubriqué el culo a ella y después me apliqué una generosa cantidad de gel en la verga

y la acerqué a ese agujero tan deseado, entró con una facilidad sorprendente, el culo de Nerina

no era precisamente un culito virgen, pero de todos modos gimió. Yo se la metía despacio pero

Nerina no estaba para sutilezas.

- Vamos Tony, sin miedo, métemela toda hermanito, dame de una vez esa poronga maravillosa, hazme

gozar como a una perra, vamos Tony que quiero sentir tu leche en mi culo, no me hagas desearte

machito mío.

Excitado por la voz jadeante de Nerina y por sus palabras ardientes empecé a sacudirla a vergazo

limpio, mis huevos hacían "Plaff, "Plaff", "Plaff" al chocar contra los labios de la concha de mi

hermanita que empezó a gritar de puro placer, su culo estaba tan caliente que parecía estar

incendiándose. En tanto mamá nos miraba lamiendo el glande del consolador mientras que se tocaba

el clítoris.

Nerina apoyó las dos manos en el respaldo de la cama para oponer resistencia a los embates de mi

poronga que la sacudían cada vez más fuerte, sus tetas se zarandeaban y golpeaban haciendo ruido

contra su pecho y comenzó nuevamente a exigirme:

- Así Tonito, con ganas hermanito que me estoy por venir. Vamos Tony, con todo. ¡Ay que poronga

hermosa!, ¡Qué poronga divina! ¡Rómpeme el culo hermanito! ¡Vamos Tony, con todo! ¡Dame sin

miedo! ¡Lléname de una vez el culo de leche! ¡Cógete a la perra de tu hermana! ¿Te gusta que sea

tan puta? ¡Siiiiii, soy muy puta! ¡Puta! ¡Puta! ¡Puta! ¡Dime que soy puta!, ¡Vamos cógete a la

puta!

Mamá y yo escuchábamos asombrados las barbaridades que repetía la, hasta ese día, nuestra dulce y

angelical Nerina, mi hermanita era putísima. Perdí la cabeza completamente y empecé a sacudirla

cada vez con mayor ímpetu y a repetir con voz estrangulada por la excitación:

- ¡Toma puta, toma! ¿Querías mi verga en tu culo? ¡Acá lo tienes! ¡Toma! ¡Toma!Sentí que estaba

por acabar y me di cuenta que Nerina también lo iba a hacer porque sus gritos eran cada mayores,

pero lo que definitivamente me llevó al orgasmo fue mirar a mamá que se había metido el

consolador en la concha y así, doblemente penetrada, estaba gozando como seguramente no lo había

hecho en toda su vida.

Eyaculé con tanta fuerza que Nerina gritó como si le hubiese dolido.

- ¡¡Ayyyy!! ¡Cuanta leche calentita! ¡Ahhh!, ¡Uggggg! ¡Ufffffff! ¡Uffffff!

Nos sacudíamos como si nos hubiese dado un ataque en la más larga acabada que tuve jamás, Nerina

cayó sobre la almohada y se fue deslizando hasta quedar acostada y yo fui cayendo sobre ella pero

sin separarme ni quitarle la verga, quería sentir ese culo tan deseado hasta el último instante

del último latido de mi poronga, miré de reojo a mamá, ella también había acabado y había

comenzado a relajarse pero aún tenía el consolador enterrado en la concha, por largos minutos

nadie habló, solo se escuchaba el zumbido del vibrador dentro del culo de mami.

Cuando le quité la verga del culo a Nerina no podía creer lo que veía, me había echado tres

terribles polvazos pero mi verga seguía dura y erguida como si aún no hubiese acabado,

evidentemente el caramelo de Viagra era sensacional. Mamá estaba como desmayada y Nerina le quitó

el consolador de la concha y el vibrador del culo haciéndola gruñir con desagrado, le interrumpía

las mejores sensaciones de su vida, pero Nerina la conformó enseguida:

- Ahora te toca a vos probar esa maravillosa verga por el culo mami. La sonrisa de mamá me

pareció algo lasciva pero a mi no me importaba una sonrisa más o menos, lo que quería era volver

a usar esa maravillosa verga que tocaba con asombro como si no fuese la mía, es que estaba tan

dura que no la reconocía como propia, me propuse saber hasta donde podía aguantar con esa

terrible erección. Nerina en tanto estaba preparando a mamá.

- No necesitas más lubricación porque el vibrador te lo dilató muy bien, solo lubricaremos un

poco el mandoble de Tony, relájate mamita que hoy vamos a enloquecerte de placer.

Mamá miraba asombrada a Nerina como si no pudiese a acostumbrarse a pensar que su hijita era tan

puta pero Nerina ya me había hecho arrodillar entre las piernas de mamá y luego se las hizo

levantar para que las apoyase en mis hombros, después tomó una almohada y la puso debajo de las

caderas de mamá, entonces comprendí: El culo de mamá quedaba así totalmente expuesto y yo la iba

a ensartar de frente mirándola a los ojos, Nerina era genial.

El vibrador le había dejado el culo muy abierto a mamá pero de todos modos se quejó un poco

cuando mi verga se le hundió por completo en el recto y la empecé a sacudir haciéndole bambolear

las tetas arriba y abajo, pero Nerina tenía aún una maravillosa idea más.

Se colocó encima de mamá poniéndole la concha sobre la cara y enfrentándome me abrazó y dio un

apasionado beso, así mamá quedaba ensartada por el culo con las piernas en mis hombros y Nerina y

yo frente a frente para besarnos y tocarnos mientras, yo me la cogía por el culo y mamá le

chupaba la concha a Nerina, una idea verdaderamente sensacional.

Yo tenía a mi disposición las tetas de mi hermana y también podía acariciarle el culo y hasta

meterle la punta de un dedo mientras ella masturbaba el clítoris de mamá y mamá le chupaba la

conchita ruidosamente, mami acababa de descubrir una faceta inesperada de su propia personalidad,

si alguien le hubiese dicho dos horas antes que iba a tener sexo desenfrenado con sus hijos, ser

desflorada por el culo y encima una relación lesbiana con su propia hija, lo hubiese considerado

un delirio.

Pero en tanto estaba haciendo delirar a Nerina y a su vez estaba inmersa en una cadena

interminable de orgasmos. Mi hermanita volaba de la terrible calentura y me besaba y mordía la

boca desesperadamente hasta que echándose a un lado se acostó boca arriba y se enterró a verga de

neoprene en la vagina, en tanto mamá yacía agotada de tanto acabar con la cabeza volcada a un

lado y la lengua colgando por entre los labios entreabiertos, toda su cara brillaba mojada por

los flujos que le había dejado la concha de Nerina. La visión de mamá exhausta y de mi hermanita

masturbándose con el consolador, gimiendo y repitiendo obscenidades me puso loco y me di cuenta

que iba a acabar nuevamente.

Sacudía el cuerpo inerte de mamá a vergazo limpio y veía sus tetas sacudiéndose como flanes, me

venía lentamente y con esfuerzo, era el cuarto polvo consecutivo y me costaba llegar a él, pero

finalmente acabé. Dos gotas de semen, no creo que muchas más pero los latidos de mi poronga eran

terribles y me bamboleé apenas sostenido por las piernas de mamá sobre los hombros pero

finalmente caí sobre ella buscando con la boca abierta esa lengua que colgaba entre sus labios y

la besé con ardor mientras las piernas se deslizaban a los lados y caían pesadamente a mis

costados, lamí el flujo de Nerina de la cara de mamá, era delicioso.

Vi como Nerina levantaba las caderas y separaba la espalda de la cama y permanecía como

suspendida unos segundos antes de caer gritando de placer por la fenomenal acabada, tenía el

consolador completamente enterrado en su concha y a mi la pija me latía fuertemente, en cambio

mamá parecía muerta después de la mayor sucesión de orgasmos de toda su vida, pero cuando se la

saqué gimió como protestando.

Caí entre mamá y Nerina exhausto, me había echado cuatro regios polvazos consecutivos en menos de

dos horas y veía con estupor que mi verga se conservaba erguida y dura como si aún no hubiese

comenzado, quedé entre mamá y mi hermanita y por varios minutos solo se escuchaba el jadeo de los

tres intentando recuperar el aliento y poco a poco, y casi sin darme cuenta, me fui quedando

dormido.

Me despertó una extraña sensación y al abrir los ojos vi a Nerina hincada entre mis piernas

mamándome la verga, mamá estaba dormida a mi lado absolutamente exhausta.

- Sigue durmiendo si quieres, es que estaba tan linda así parada que me tenté y no pude evitar

ponerme a chuparla, además está deliciosa porque aún tiene el sabor del culo de mamá.

Si, mi hermanita es putísima fue lo que pensé antes de cerrar los ojos y entregarme a esa boca

tibia que me iba llevando a un posible quinto orgasmo.

Se me bajó ¡Por fin! A las seis de la mañana después de dieciséis horas de erección interrumpida

y pude finalmente dormir a pesar de las protestas de Nerina que quería darme otro caramelo de

Viagra, ella estaba fresca como una lechuga y lista para seguir, en cambio mamá era una piltrafa,

demacrada, ojerosa, apenas pudo sostenerse en pie cuando se levantó para ir al baño, caminaba

temblando y agarrándose de los muebles pero confesó que había pasado la noche más feliz de toda

su vida.

Desde ese día en que por fin nos sinceramos, somos una
familia maravillosamente feliz y unida, mamá y Nerina compiten a ver quien es la más puta y yo

disfruto de las dos por igual, la vida es maravillosa no creen.

 

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