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El chico solitario |
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Enviado por Alpa el día Domingo 20 de Julio de 2008 |
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Hola. Me llamo Carmen, y vivo en la ciudad de Durango, México. Hace poco descubrí esta página y después de leer algunos relatos me animé a contar mi historia.
A los 17 años, cuando me gradué de la preparatoria, mi novio, el ‘amor de mi vida’, terminó conmigo para irse a estudiar al colegio militar. Yo me quedé en Durango, donde entre a una universidad local a estudiar derecho, carrera que no me gustó. Al poco tiempo ya tenía novio nuevo y me cambie a estudiar periodismo en la misma escuela. En mi nuevo grupo conocí a Paco. El era un chico muy serio y callado, además de que era muy guapo e inteligente; era tan inteligente que a veces daba miedo, pero era muy buena persona. Muchas chavas de la escuela se sentían atraídas por él. Era raro que siempre estuviera solo. Algunos decían que era gay.
Paco y yo nos hicimos muy buenos amigos. A Luis, mi novio, no le molestaba; Paco la caía bien, pero a veces creo que si pudo sentir celos. Yo no creía entonces que hubiera razón para sentir celos. Pronto descubrí que estaba equivocada.
La universidad donde estudiábamos es conocida por tener alumnas muy bonitas. Yo misma fui modelo y gané un concurso de belleza, pero había alguien mas bonita que yo. Se llamaba Mónica, y tuvo un romance con Paco. Se veían bien juntos. No se preocupaban por los demás. Creo que nunca antes lo vi sonreír. Me alegré por él, pero debo admitir que me sentí algo celosa. No me gustaba que hubiera otra mujer en su vida.
Paco y Mónica terminaron después de unos meses. Nadie sabe por qué. Eso es algo que ellos han callado todos estos años. En esos días yo tenía algunos problemas con mi novio. Mis compañeros de clase y yo también nos habíamos distanciado, y creo que era debido a mi relación con Luis. Decían que era un pesado y un idiota.
Como Paco ya estaba de nuevo disponible, algunas de mis compañeras comenzaron a tratarlo muy bien, y a pasar mas tiempo con el. Para mi no era fácil estar a solas con él. Comencé a oír rumores de lo buen amante que era. Fuera cierto o no, esa idea no me dejaba dormir. Sin importar como, y debía estar a solas con él.
Un día tuve mi oportunidad. En clase de diseño se nos encargaban trabajos que eran muy difíciles, y se nos permitía trabajar en equipo. Paco, por ser tan solitario, prefería hacer sus proyectos solo. Pero nunca le negó la ayuda quien se la pidiera. Un viernes por la tarde, al salir de clases, le pregunté si ya había terminado con su proyecto. El me dijo que si; de hecho lo había entregado unos días antes. Le dije que yo no había terminado el mío y le pedí ayuda. En realidad, eso era mentira. La semana anterior había peleado con mi novio, y como no lo había visto tuve tiempo de sobra para terminar mi tarea.
Paco y yo acordamos reunirnos en su casa. Sus padres habían salido de viaje y no volverían en una semana. No podía creer mi buena suerte.
Al día siguiente, sábado, me vestí con lencería de encaje, una minifalda negra, sin mayas, y un suéter gris algo ajustado. Traía el cabello suelto. Estaba muy nerviosa. Aún era virgen.
Llegue a su casa poco antes del medio día. El estaba completamente solo. Vestía unos pantalones de mezclilla muy viejos y una playera negra. Escuchaba música clásica y estaba preparando algo de comer. Me moría de hambre. Por los nervios no desayuné. Además, siempre soñé con un hombre que supiera cocinar, y Paco era muy bueno en eso.
Preparó pizza, ensalada y struddel de manzana. Lo acompañamos con vino blanco. Después de comer fuimos al estudio. Ahí bebimos otro poco de vino y conversamos por largo rato. Noté que miraba mis piernas. Esa minifalda se convirtió en mi mejor amiga. Yo estaba disfrutando mucho de ese momento; deseaba que nunca terminara. Entonces Paco rompió el encanto y me preguntó acerca de mi trabajo para la escuela. De mi bolsa saque un disquete de computadora con parte de mi trabajo, y me ayudó a ‘terminarlo’.
Para cuando acabamos con mi proyecto ya era algo tarde. Conversamos un rato más y bebimos otra botella de vino. Le pregunté por que había terminado con Mónica, pero él no quiso hablar del tema. Entonces le pregunté si había alguien más en su vida; el dijo que no. “Excelente”, pensé. Ahí cambiamos de tema.
Como ya era de noche me invitó a cenar, y yo acepté sin dudar. Le dije que tenía que ir al baño. Desde ahí llamé a mi casa con mi teléfono celular, y le dije a mi madre que iba a salir con mis amigas y que me quedaría a dormir en casa de una de ellas. Me lavé la cara con agua fría. Al secarme pude verme en el espejo, y me di cuenta de que estaba muy nerviosa, pero ya había llegado muy lejos, y no podía retroceder
Paco estaba en la cocina, mirando en el refrigerador lo que había, tratando de decidir que preparar. Serví el vino que sobró en dos vasos y le di uno. Lo bebimos lentamente. No hablamos mucho en ese momento. Yo lo estaba desnudando con la mirada. El se dio cuenta de cómo lo estaba mirando, y me preguntó en que estaba pensando. “En nada” fue mi respuesta. “ok...” dijo él. Siguió mirando en el refrigerador y me preguntó si quería comer algo en especial. Yo me acerque para mirar al interior del ‘refri’, y me acerqué mucho a él. Me miró y me dijo: “te ves muy bien con esta luz”. Yo solo sonreí y me sonrojé. Nos miramos a los ojos por un momento, sin decir una sola palabra. Cada segundo que pasaba estábamos mas y más cerca. Yo tomé su mano; estaba muy excitada. Nos dimos un cálido beso en la boca. Sentí que me derretía. “Perdóname”, me dijo, “no debí hacerlo”. Yo le dije “No importa.”, y lo besé de nuevo. El estaba algo sorprendido, pero no mucho. Yo siempre le coqueteaba, lo cual le parecía divertido, pero nunca imagino que llegaríamos a este punto.
Entonces, el teléfono sonó, y Paco se apresuró a contestar. Eran sus padres. Les dijo que todo estaba bien y que estaba a punto de irse a dormir. Su madre le echó el largo discurso acerca de que debía tener mas amigos y salir mas de la casa. Mientras tanto y me acerque por detrás y lo abracé muy fuerte. Noté que tenía muy buena condición física. Se despidió de sus padres y colgó el teléfono. Me puse frente a él y el me abrazó. Apoye mi cabeza en su pecho por un momento. Luego comencé a besarlo en el cuello y traté de desabrochar su cinturón. “Qué haces?” preguntó susurrándome al oido.
--Me gustas mucho—le dije—Hazme el amor.
--Estás segura.
--Si
--Qué hay de tu novio?
--El no tiene que enterarse
Me llevó a su recámara, donde todo estaba en perfecto orden. Tenía un escritorio, un librero, muchos CDs, un estéreo y una TV. Le quité la playera; aún me excito al recordar su aspecto. Hacía ver a Brad Pitt como un panzón feo. Paco me quitó el suéter, y yo me senté en la orilla de su cama. Le quité el cinturón y comencé a bajar su pantalón. Él estaba también muy excitado; su pene medía mas de 20 cms, y parecía de piedra. Lo tomé con mis manos y lo acaricié. Luego lo besé, comencé a chuparlo y a acariciar su escroto.
Comencé a ponerme nerviosa. Paco se dio cuenta. Me puse de pie frente a él.
--Que pasa, Carmen?—me preguntó.
--Aún soy virgen—le dije
--Oh... No tienes que hacer esto si no quieres...
--Si quiero hacerlo. No te detengas.
--Ok. Solo relájate y no te preocupes. No te haré daño.
Terminó de quitarse el pantalón que tenía a los tobillos. Me tomó entré sus brazos. Me besó intensamente. Me quitó la falda, y me quedé tendida en su cama. El se quedó mirándome.
--Qué pasa?— pregunté.
--Creo que eres muy bella...
Sonreí. Él se arrodilló junto a la cama, frente a mí. Acarició suavemente mis piernas. Acercó su rostro y comenzó a besar mis muslos, mi entrepierna, mi abdomen, mi pecho, mis hombros, mi cuello, mi rostro, mis labios. Luego me quitó el sostén, y acarició y besó mis senos. Continuó por mi abdomen y bajó hasta mi entrepierna. Me quitó las bragas. Volvió a besarme en las piernas, y luego se fue a mi vagina, la cual depilé completamente para la ocasión. Era increíble como su lengua acariciaba mi clítoris. Pronto tuve mi primer orgasmo.
Entonces, él se puso de pie. tomó mis tobillos y separó mis piernas. Se inclinó sobre mí, y puso su miembro en la entrada de mi sexo. Comenzó a penetrar muy lentamente. Sentía como el himen se desgarraba, y como su pene llegaba hasta el fondo. Lentamente retrocedió hasta sacarlo totalmente. Volvió a ponerlo en mi entrada y de nuevo, lentamente y con delicadeza, lo introdujo hasta el fondo. Esto lo repitió exactamente 100 veces. Después abrió un cajón y sacó una caja de condones. Menos mal! Con la excitación había olvidado tomar precauciones. Ni siquiera había notado que Paco no se había puesto uno. Creo que este chico era un pervertido (ja, ja!). Luego de ponerse un preservativo, me tomo de la cintura y me acercó a él; quedé sentada sobre sus muslos y entro en mí de nuevo.
Hicimos el amor varias veces, terminando en la madrugada. Yo estaba agotada, y me quedé dormida abrazando a mi mejor amigo. Desperté alrededor de las 11:00 a.m.; Paco estaba en la regadera. Entre a bañarme con él. Ahí hablamos de lo que había ocurrido la noche anterior, y acordamos guardarlo en secreto. Ni siquiera entre nosotros hablaríamos de esto.
Esa semana fue algo tensa en la universidad. Paco y yo tratábamos de evitarnos. Si no manteníamos nuestra distancia acabaríamos cogiendo de nuevo. En esos días regresé con mi novio, y Paco volvió a ser el chico solitario, aunque amor y sexo nunca le faltaron.
En los años siguientes, y hasta que nos graduamos, repetimos lo que paso esa noche. Cuando mi novio y yo teníamos una discusión sabía que contaba con mi mejor amigo para hacerme sentir mejor. Aunque también debo decir que otras compañeras de clase hacían lo mismo que yo; si alguna de ellas tenía un problema con su novio, siempre recurrían a Paco para tener una conversación interesante y el mejor sexo que puedas imaginar. Cuando al fin terminamos los estudios el se había distanciado mucho de todos sus conocidos, especialmente de sus amigas. Creo que a veces se sentía plato de segunda mesa, por que a pesar de que fue amante de muchas, ninguna de ellas se quedó con el. Dicen que es la fantasía de todo hombre el ser amante de sus amigas, aun cuando no tengan una relación seria con ellas. Para Paco eso fue una realidad, y no fue tan buena como la fantasía. Estoy segura que se sintió utilizado por nosotras, pero nunca se sintió amado. Que equivocado estaba. Yo lo amaba y deseaba, y sé que al menos dos de mis amigas también estaban enamoradas de él. Después de la graduación no supe mucho de él. Me lo encontré un par de veces en la calle, pero no hablamos mucho, y nunca me contó nada de su vida. No tengo idea de donde está ahora. Solo les quiero decir que si tienen a alguien como mi mejor amigo, no lo dejen ir, o se arrepentirán... |
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