Había una casa al lado derecho del sendero. La miré atentamente y entonces me di cuenta de que había una ventana abierta de par en par, en la que se presenciaba una preciosa escenita. Había una cama de matrimonio y sobre ella dos mujeres desnudas, ambas rubias, besandose y acariciando entre si sus esculturales cuerpos. Yo miraba con cuidado para que no me pillaran, y vi en el otro lado de la casa, donde estaba la entrada, a una morenaza increíble, que abrió con llave propia. Cuando entró en la casa mis ojos se fueron de nuevo a la ventana, donde seguía la fiesta.
La morena entró en la habitación y les susurró algo al oído, y luego se quito la ropa demostrando que no tenia nada que envidiar a las dos rubias. Las tres se acostaron y una de las rubias, la tetuda del grupo, les puso en la boca una pera para cada una, mientras ella metió una mano en cada coñito de sus compañeras, con lo cual las tres lo pasaban de maravilla.
Pasaron unos cinco minutos y la tetuda abandonó la habitación. Yo no le di importancia, porque quedaban dos bombones todavía. Estaba muy cachondo viendo como se enrollaban y se acariciaban las peras, y de repente noté una mano en el paquete. Me di la vuelta y vi a la rubia que se había ido poco antes, que permanecía en bolas. Me dijo que la morenaza las había advertido de mi presencia, y me preguntó que si había disfrutado con el numerito. Respondí metiendo una mano en la raja de su coño peludo y la otra en una de sus pedazo de peras, mientras la besaba jugueteando con su lengua. Esas tetas me habían hecho olvidar la escena de la ventana y me centré en satisfacer las peticiones de la tetuda. La primera fue que le chupara los pezones, y obedecí sin oposición, lamiendo sus pezones lentamente mientras ella me iba quitando la ropa. Cuando solo me quedaban los calzoncillos, de color amarillo chillón, me cogió de la mano y me llevó dentro, donde se encontraban las zorras frotandose los húmedos conejitos. Al verme se separaron y vinieron hacia mi, besandome las dos a la vez para formar un trío de lenguas, lo cual hacia que mi polla se pusiese dura como el acero. La tetuda se fue de la habitación mientras yo meneaba mis manos por las cuatro tetas de mis cachondas compañeras. La tetuda volvió con una bolsa que dejó en el suelo, y vino hacia mi apartando a las otras. Me acostó en la cama y me metió el coño en la boca, así que mi lengua empezó a trabajar por las paredes vaginales mientras ella saltaba de gusto. Noté que me cogían las manos y al momento vi que me habían esposado a la cama. La tetuda emanaba los fluidos de satisfacción que yo relamía con ansiedad. Se levantó y empezó a lamer la punta del capullo, algo enrojecida por la acción del día. Las otras dos se unieron a ella, con lo que me hicieron una perfecta mamada a tres lenguas. Respondí con una descarga sobrenatural de blanco y espeso esperma que las zorras comían con codicia. La cosa acababa de empezar y una de ellas se introdujo mi arma letal por el coño que la esperaba muy acogedor, y se movía a un ritmo brutal. Mientras tanto otra de ellas me arrimó su coño a la cara y se lo comí ayudado por la tercera tía. Me corrí de nuevo y la socia se separó de mi pene calenturiento para ofrecer su coño manchado de mi corrío, y las otras se fueron como locas a comerselo con lo que me quede solo y cabreado porque no podía mover las manos, mientras las muy putas se lo pasaban bomba en mi puta cara.
Me desperté con las manos libres y en la cama donde me habían jodido a su antojo las malditas putas y me fui a la playa a meditar un rato la situación. Me acosté en la caliente arena y medité sobre lo sucedido, pero algo se interpuso entre el sol que pegaba como la madre que me parió y mi rostro. Me costó adivinar de que se trataba y al saberlo me flipé todo entero, ya que estaba debajo del chochito de María, tapado por un bikini bastante hortera, por cierto. La tía se acostó a mi lado y hablamos un buen rato hasta que el hambre de sexo se apoderó de mi y le dije lo siguiente: "..La verdad es que me caes muy bien y todo eso pero yo lo que quiero es penetrarte por el coño mientras me como tus peras, ¿ te va la idea o no?".., y la colega me dijo "..ya te digo".., así que le quité el bikini y se la metí de golpe hasta la traquea. Era la tía mas buena del mundo y yo no podía parar de sacudir su coño con una potencia inusual, mientras ella gemía y me excitaba mas todavía. Cuando me corrí por tercera vez saqué la polla y se la metí en la boca para que me la relajara a chupadas, pero en lugar de relajarla aun me la puso mas dura, y la volví a penetrar pero esta vez por el culo, pa variar. Las tetas le botaban debido a mis embestidas y se las sujeté con mucho gusto mientras me corría por cuarta vez en esa pedazo de tía.
Saqué el nabo de su culo y le chupé las tetas un rato para relajarme, hasta que me harté de chuparlas y me fui a dar una vuelta por el pueblo, donde me encontré con mi coleguita Olarienstein que estaba con una tía cojonuda. Me puse a hablar con ellos y enseguida me di cuenta de que la tia era una imbecil total y sus paridas de Chiquito empezaron a desesperarme, hasta el punto que la palbra "..paliza".. pasó por mi mente varias ocasiones. La socia nos llevó a su casa y se despelotó por completo diciendo: "..hacerme lo que querais, machotes"... Olarienstein se tomó sus palabras al pie de la letra y se acercó a ella con cara de salido mental, deteniendose a un metro de ella. Se quedó mirandola y de repente le soltó un guantazo que la tiró al suelo, asi que saqué el puño americano y le ayudé. Le pegamos un montón de piñotes en la cara hasta que no le quedaron dientes. Los dientes los recogimos y se los hicimos tragar, y luego la metimos en el servicio. Le metimos la cabeza en la taza del bater y mientras yo le metia la escobilla por el culo Olarienstein tiraba de la cadena. Luego le arrancamos los pelos del coño con unas pinzas, pero la chavala me dió un poco de pena y le eché un poco de Reflex para aliviar el escozor, pero la hijaputa me dedicaba unos insultos indescifrables por la falta de dientes, asi que me bajé los pantalones y le puse el ojo del culo en la boca, y me tiré un pedo potente de esos que vienen con calducho incluido, para que no se pasase mucho. La tia se lo comió enterito y se desmayó, jodiendonos la diversión de mala manera. Le tiramos un par de gargajos de despedida y nos fuimos a buscar acción por los alrededores. Nos encontramos a unos colegas del instituto, jugamos un partidete y me fui pa casita.